sábado, 9 de junio de 2012

Pecunia non olet

Cada uno a lo suyo 
¿A qué huele el dinero? El emperador Vespasiano, se encontró al llegar al trono con las arcas vacías. El cachondeo de Nerón y la guerra civil desatada tras su sucesión dejó al emperador sin un sestercio. Vespasiano que quería construir lo que hoy conocemos como el Coliseo de Roma, aconsejado por sus imaginativos asesores, aprobó un impuesto sobre la orina que tenían que pagar los usuarios de las letrinas públicas (el “vectigal urinae”). La orina era entonces algo valioso porque se aprovechaba para curtir el cuero. Su hijo Tito, que era un santurrón y futuro emperador, expresó su disconformidad con la nueva tasa y le reprochó a su padre haber recurrido a este indigno medio para aumentar la recaudación. Vespasiano se llevó un denario a la nariz y lo olió. Suetonio, que pasaba por ahí mucho tiempo después, transcribe literalmente la respuesta de Vespasiano: «Pecuniam ex prima pensione admovit ad nares, sciscitans num odore offenderetur…». En resumen: «Pecunia non olet», o sea, el dinero no huele, Si sería corrupto el tipo. Lamentablemente, aquí y ahora en Europa y en este pais, el dinero no solo huele,.... ¡apesta! No me quiero imaginar el día que la mierda tuviera algo de valor.

2 comentarios:

María Diez 10 de junio de 2012, 1:17  

Triste y relista foto. Muy buena Kiko.
Un beso

Juan Carlos 10 de junio de 2012, 9:53  

Gran captura con la realidad de lo que está pasando.

El dinero ya ni huele ni, la mayoría de las veces, lo vemos. Solo son unos numeritos en la pantalla. ¡¡Un peligro!!

Saludos.


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