jueves, 14 de mayo de 2009

El capitán Boyton

P.N. Monfragüe ( El Salto del Gitano y rio Tajo)

Si tienes un ratito, merece la pena verla en tamaño original.

Creo que hay personajes admirables cuyas hazañas merecen ser contadas. A mi, personalmenteme, me fascina el caso del capitán Paul Boyton, un oficial de la Marina norteamericana.

El tal Boyton era un hombre muy particular poseído de una locura visionaria, combinada con una temeridad que rozaba la genialidad.
Fue inventor, aventurero, buscador de perlas, cazador de tesoros, traficante de armas, entre otras cosas. Diseñó un curioso traje inflable de caucho vulcanizado, con el que se dedicó a cruzar el Canal de la Mancha o lanzarse corriente abajo por ríos de Europa y América, con la intención de demostrar su utilidad para la navegación y el salvamento.
Embutido en su extraño traje (el Merriman) y ante la mirada atónita de las gentes, el 31 de enero de 1878 se tiró de cabeza al Tajo en Toledo. Durante dieciocho dias navegó de espaldas boca arriba, dejándose llevar por la corriente. Desafiando rápidos, torrenteras, rocas, saltos, bandidos... al cabo consiguió, no sabemos como, llegar vivo a Lisboa, donde fue recibido como un verdadero héroe.
Como la locura, casi siempre, tiene su recompensa, su estrambótico viaje le convirtió en uno de los escasos hombres y desde luego en el primer extranjero en atravesar alucinado el mundo perdido de Monfragüe, los incleíbles cañones olvidados del Tajo en Extremadura, que afortunadamente, continuarían desconocidos durante otro siglo más.
Entre las impresionantes afloraciones cuarcíticas de los Saltos del Corzo y del Gitano, delimitado por sierras y barrancos, discurre el Tajo y su afluente el Tiétar por Monfragüe a lo largo de más de treinta kilómetros, rodeados de un bosque impenetrable, refugio de algunas de las especies más amenazadas de Europa.
De aquel río que atravesó Boyton sólo queda el recuerdo, ya que en los años sesenta del siglo XX se levantaron cuatro presas consecutivas en su cauce que lo embalsaron por completo y a punto estuvo de desaparecer el bosque original por las repoblaciones de eucaliptos.
Afortunadamente para nosotros, queda intacto el último paraíso original de la selva mediterránea, del bosque y matorral que cubría prácticamente toda la península Iberica hace miles de años, incluso antes de la llegada de "homo sapiens sapiens", preservado milagrosamente del paso del hombre y del tiempo.
Sin ningún género de dudas, Boyton fue un hombre afortunado.

Reseña de la época (final a la derecha)
The Story of Paul Boyton by Paul Boyton
Parque Nacional de Monfragüe
Completa documentación en el blog de Atanasio Fernández

P.N. Monfragüe (El Salto del Gitano)

16 comentarios:

Mayte 15 de mayo de 2009, 0:50  

Preciosa fotografía!!! Y curiosísima historia que no conocía.
Desde luego, el lugar es de ensueño.
Gracias por acercárnoslo un poquito.

Saludos!

Pizarro 15 de mayo de 2009, 7:01  

Bonito paisaje donde los encuentras.Nos veremos enla romeria saludos.

Mª Angeles y Jose 15 de mayo de 2009, 7:10  

Bonita historia,todo un heroe.
Precioso paisaje de pelicula.
Saludos.

Antoni Illa 15 de mayo de 2009, 7:24  

Un Paisaje magnifico, asi como el encuadre y la saturacion. Bonito parque natural teneis!!
felicidades

montse 15 de mayo de 2009, 8:30  

Unas imágenes muy bien conseguidas, para explicarnos la belleza del lugar.
Y me ha resultado muy interesante leer sobre las aventuras del capitán Boyton.
Gracias por compartirlo!!.
Un abrazo.

Japy 15 de mayo de 2009, 9:19  

Preciosa foto para ilustrar una historia curiosa.

Saludos.

Juan Carlos 15 de mayo de 2009, 9:20  

Conozco el lugar, hay casi que pedir ver para aparcar para poder ver esta imagen pero es que caben cuatro coches, pero no conocía la historia.

El lugar es de esos encantadores, de esos rincones desconocidos de Extremadura y si sigue uno adelante acaba en otro lugar que también me gusta: Trujillo.

Saludos.

María Diez 15 de mayo de 2009, 15:56  

Una foto magnífica y un lugar de ensueño. Yo tampoco conocia la histotia, muy curiosa.
un saludo

Ripley 15 de mayo de 2009, 16:52  

pues muy impresionantes ambas, las fotos y la historia, la verdad es que aventureros así me temo que ya no los hay...menudo tio 18 dias!! el parque de monfragüe es uno de los lugares mas bonitos que he visto, lo hice de muy jovencito pero el recuerdo es imborrable.

Miguel Angel Morales 16 de mayo de 2009, 22:37  

impresionantes las panorámicas. Precioso "el salto" y las fotos, los cielos, el color y la luz de escándalo

Mariluz 17 de mayo de 2009, 11:56  

Fantásticas tomas, Kiko, la verdad es que las dos son preciosas y se complementan perfectamente. Tiene que ser un lugar digno de visitar, ya me gustaría...

Un saludo!!

Merce 18 de mayo de 2009, 13:33  

Vi la fotografia el otro dia, pero por problemas de conexion no pude comentar. Es una maravilla, el paisaje es precioso y lo bien que la has realizado. No conocia la historia. Gracias por compartirla :)

Saludiños

MGA 18 de mayo de 2009, 23:29  

Kiko... unas fotografías impresionantes... y la historia, GENIAL. El lugar es impresionante... en fin, sigo pasando envidia...

orilla izquierda 31 de mayo de 2009, 19:58  

Las fotos hablan por sí solas. Así dicho, parece sencillo. Sólo hay que saber mirar, vivir el lugar, disparar y dibujar luego con luz. Kiko lo consigue porque se deja poseer por la fuerza evocadora del lugar, percatándose de todo su potencial expresivo, más allá de la simple sensación. Eso, claro, le lleva a la búsqueda (convertida en codicia) de aquello que late escondido más allá de la apariencia.
El comentario podría valer para cualquiera de sus muchas fotografías. Lo hago en ésta para añadir una anécdota en torno al capitán: a su paso por Monfragüe, el traje pinchó y tuvo que ser recatado desde la orilla por “nativos” sorprendidos e incrédulos por aquél hombre boya, corcho, neumático... que en una endiablada lengua pedía una bimba, y persistía en su empeño de volver al agua para continuar su travesía.
Besos

Tono 31 de mayo de 2009, 19:58  

Esta es impresionante... me encanta.

Saludos

orilla izquierda 31 de mayo de 2009, 19:59  

Las fotos hablan por sí solas. Así dicho, parece sencillo. Sólo hay que saber mirar, vivir el lugar, disparar y dibujar luego con luz. Kiko lo consigue porque se deja poseer por la fuerza evocadora del lugar, percatándose de todo su potencial expresivo, más allá de la simple sensación. Eso, claro, le lleva a la búsqueda (convertida en codicia) de aquello que late escondido más allá de la apariencia.
El comentario podría valer para cualquiera de sus muchas fotografías. Lo hago en ésta para añadir una anécdota en torno al capitán: a su paso por Monfragüe, el traje pinchó y tuvo que ser recatado desde la orilla por “nativos” sorprendidos e incrédulos por aquél hombre boya, corcho, neumático... que en una endiablada lengua pedía una bimba, y persistía en su empeño de volver al agua para continuar su travesía.
Besos


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