martes, 5 de mayo de 2009

La persistencia de la memoria

Memoria4-La Gamonita
Antes de la guerra civil, la finca de La Verilleja a los pies de la falda de la Sierra de las Pozatas, fue siempre tierra de labor, así lo aseguraban los viejos en el pueblo.
Pero llegó la horrible guerra y la más terrible posguerra y se dejó de sembrar. Los vencedores determinaron que este lugar, a medio camino de ninguna parte, era el sitio adecuado para instalar un campo de concentración de prisioneros del derrotado bando republicano. En Marzo de 1939 fueron llegando los primeros prisioneros al recinto delimitado junto a las viejas minas abandonadas de La Gamonita y Pozo Tetuán. En el año que permaneció abierto, llegarían varios miles más. Fueron los propios prisioneros los encargados de levantar el Campo de Concentración de Prisioneros de Castuera. En realidad poco tuvieron que construir. Los alojamientos eran decenas de barracones de madera que tenían como suelo el propio terreno. Había una gran explanada, donde eran obligados a formar varias veces al día, presidida por la bandera en un extremo y la gran cruz de un Dios inmisericorde en el otro. Las condiciones eran deplorables. Lo que no terminó la saca de presos o los Consejos de Guerra sumarísimos, lo acabó el brutal clima, la falta de alimentación e higiene y el hacinamiento. De pequeño escuchabamos, estremecidos, muchas historias del lugar. Historias de oprobio y humillación, de dolor y desesperación, de valentía y lealtad, de mezquindad y de infinita generosidad. Hoy, el castillete de la bocamina de la Gamonita sigue presidiendo un paraje desolado, donde solo crecen algunos cardos que rumian las ovejas. Aún queda en pie la peana para la cruz y son reconocibles las calles que separaban las filas de barracones.
La memoria suele resultar obsesivamente persistente. Nunca más se volvió a sembrar nada en la Verilleja. No se debe sembrar sobre los muertos.

Memoria1-Castillete de la mina de La Gamonita

13 comentarios:

Pizarro 5 de mayo de 2009, 6:44  

Buen relato acompañado con buenas fotos,saludos.

montse 5 de mayo de 2009, 8:48  

Los lugares donde ha habido sufrimiento, quedan impregnados del dolor y cuando los pisas, te sobrecoges.Esta es la sensación que siempre he experimentado, y ahora al leer tu explicación junto a estas imágenes, sólo su contemplación me lo ha hecho sentir igualmente.Has hecho un buen homenaje a las pobres víctimas de tanto horror!!
Un abrazo.

cuentosbrujos 5 de mayo de 2009, 9:35  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
cuentosbrujos 5 de mayo de 2009, 9:38  

Sensacional de verdad¡ , conviene recordar.
Algunos quieren olvidar, que olvidemos, nos dicen que la memoria es pecado, pero no conviene no conviene olvidar. No por resentemiento, si no por que la memoria , quienes la crearon y perdieron y murieron, lo merecen se merecen como poco eso que les recordemos.
Y a parte las fotos cojonudas¡
me ha encantado conocerte
he de regresar

Mª Angeles y Jose 5 de mayo de 2009, 9:48  

Muy buen relato.
La memoria no es pecado.
El pecado es el hombre que hace mal a sus semejantes, las guerras sean del tipo que sean siempre traen esto para el que pierde y da igual el que gane son todos iguales.
El ganador siempre, siempre, siempre maltratara al vencido, somos peor que los animales.
En una guerra todo el mundo sale perdiendo, muere gente indiscriminadamente de los dos lados y cada vez que cojen a un prisionero todos son iguales, los maltratan, los humillan y les hacen de todo lo inimaginable, nos combertimos en barbaros.
Saludos.

filo isidoro 5 de mayo de 2009, 11:43  

La memoria es el único patrimonio que vamos a legar a nuestros hijos; por eso es bueno recordarla, con la palabra, con la escritura, con los recuerdos, a veces hay que desenterrarla del olvido, otras persiste, valerosa, a quien quiere ver o escuchar...

estremecedor relato

Ángel Corrochano 5 de mayo de 2009, 11:45  

Joder Kiko, es una historia escalofriante.
Pero me parece esclarecedora, estoy contigo en la necesidad de recuperar lo vienen llamando “memoria histórica”, es necesario y es de justicia, estas cosas no deben volver a suceder, y la única manera es conocer lo que sucedió antes, durante y tras el final de la Guerra Civil y los años de franquismo.
Las fotografías nos muestran a la perfección lo que tu relato cuenta. El contraluz de la primera se sale.

Saludos

Juanfran 5 de mayo de 2009, 17:33  

Apreciado cuñado, tienes que reconocer, que para comprender tamañas inhumanidades, es preciso en honor a la busqueda de la verdad, como guia de la objetividad, explicar que esa barbarie no puede entenderse, sin la previa explicación de hechos barbaros ocurridos con anterioridad.

Habia una guerra en la que antes de ser vencidos lo que luego fueron prisioneros, muchos de ellos en su inmensa mayoria, (mezclados con inocentes que nada malo habian hecho), habian masacrado en la retaguardia a mucho que entonces, como ahora se les llamaban FASCISTAS, bien por ser empresario, falangista, de Acción Catolica, tener una profesión liberal, ir al casino del pueblo, o simplemente por ir a misa, eran considerado enemigo del PUEBLO ???.

Y detrás de cada uno de la mayoría de los allí presos, estaba el ser actor principal de muchas escenas dantescas, de crímenes horribles y verdaderos dramas humanos, no menos horribles que lo que se deduce de la vida del campo de concentración de Castuera, que muy relatas.

Tu sabes que en la Serena como pasó en Guareña, cuando nadie habia matado a nadie en la retaguarida, se extermino con en el caso de Quintana de Serena a Familias enteras. Como tiene por titulo un libro de un paisano tuyo, historiador, Angel David Martín Rubio,( al que vetaron su opinión en un programa de linea 900, sobre este tema) " Paz, Piedad, Perdon y Verdad".

Tener memoria y recuerdo esta bien, pero la memoria es selectiva, e infinitamente menos objetiva que la historia. En ese relato, faltan las historias macabras que ocurrieron en muchos pueblos, y que las hicieron los que luego están presos en ese campo y que desde luego no encontraron la misericordia de los vencedores, ávidos de la venganza privada que en muchos caso tuvo lugar y inherente a cualquier guerra.

En fín lo tristes del presente, es que sigamos mirando a las trincheras reviviendo hechos que nos llevaron a un verdadero fracaso social, al mayor fracaso social, que es una Guerra Civil, ( debiera llamarse INCIVIL) me preocupa que se le siga ocultando a la sociedad durante casi 30 años, una parte de la historia casi el mismo sectarismo científico, que se hizo en tiempos de Franco, y no miremos ese horizonte al que tu con tus fotos le arrancas la belleza, para que nosotros podamos apreciarla, eso es preciso hacerlo en las realaciones sociales, arrancar para cada día lo que de bello tiene la convivencia pacifica, para superar esa herida siempre abierta, y construir futuro esperanzador.


Un fuerte abrazo.Nos vemos en la feria.
Juanfran

nieves 5 de mayo de 2009, 18:06  

Estoy contigo: No debe sembrarse sobre los muertos. Ya que no han sido dignos de respeto en vida, que se respete su eterno descanso.
La foto imaginando el lugar lleno de gente llena de sufrimiento y humillación, resulta sobrecogedora.
El color, el brillo y la nitidez, maravillosas.

Un abrazo.

Ripley 5 de mayo de 2009, 18:57  

no recuerdo al autor de esta frase "la memoria es lo único que nos queda cuanto todo lo aprendido se olvida" pero estoy completamente de acuerdo con ella.
las guerras son terribles lo peor con todo es que siempre habra un perdedor y un vencedor, siempre habrá unos y otros, siempre. estas historias son para no olvidarlas pq forman parte de nuestro pasado pensemos lo que pensemos.ninguna idea justifica una sola muerte.

Merce 6 de mayo de 2009, 16:27  

Las fotos acompañan la historia que nos cuentas. Historia que acompaña a la memoria, desgraciadamente a la memoria de nuestro pais. Es bueno tenerla y de vez en cuando recurrir a ella, lo malo es cuando la memoria regresa a una secuencia punzante de un pasado que seria deseable para muchos no recordar, precisamente porque lo han sufrido. Para los que no lo hemos vivido, es necesario saber que existe esa memoria, sobre todo para que no vuelva a ocurrir, sería el único sentido de no borrarla.

Una gran entrada, emotiva, e invitadora a la reflexión que tantas veces nos hace falta.

Saludiños

Anónimo 7 de mayo de 2009, 10:35  

Hay que trabajá máh, zánganos. Dejaron de tanta letra menúa, coño.

kiko esperilla 7 de mayo de 2009, 23:01  

Gracias por tu amable comentario Anónimo, desgraciadamente algunos no tenemos la suerte de tener la letra tan gorda como tu. Un saludo


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